Juan Pérez y otros "vintage": el engaño detrás de los precios altos
- Costura Negra
- 10 abr
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 30 may
Cómo la moda de segunda mano en Buenos Aires se transforma en un lujo inaccesible, ocultando la verdadera esencia del “vintage”.

La Promesa de lo “Vintage”
En Buenos Aires, la moda de segunda mano ha crecido en popularidad, especialmente entre quienes buscan piezas únicas o “vintage”. Tiendas como Juan Pérez Ropa y Arte se han convertido en íconos dentro de la escena de ropa de segunda mano, prometiendo una oferta variada de prendas que van desde lo retro hasta lo más actual. Sin embargo, aunque el concepto de “vintage” se presenta como una experiencia exclusiva y accesible, al entrar en estos espacios la realidad es muy diferente.
Aunque me enfoco principalmente en Juan Pérez, no puedo dejar de señalar que estos problemas se replican en muchos otros establecimientos “vintage” en la ciudad. La falta de transparencia, la sobrevaloración de productos sin justificación y la falta de curaduría adecuada son problemas recurrentes que afectan la experiencia del consumidor. En esta crónica, abordaré cómo estos lugares, que deberían ofrecer una alternativa accesible y auténtica, terminan por engañar a quienes buscan algo más que sólo ropa de segunda mano.
La Realidad
Palabras como “vintage”, “retro”, “curaduría” y “arte” están por todos lados: en los carteles, en las redes sociales, en las bolsas. La promesa es clara: prendas únicas, seleccionadas con ojo experto, con historia, con estilo. Pero apenas uno empieza a recorrer los percheros, el relato se desarma.
Muchas de estas tiendas, incluyendo Juan Pérez, presentan una selección que dista bastante de lo que uno esperaría de un espacio que se define como vintage. Conviven vestidos de diseñador reales con remeras sin marca o prendas de fast fashion como Shein, y todo bajo una estética uniforme que intenta darles el mismo valor.
No hay ningún tipo de prueba o certificado que respalde que una prenda supuestamente “de marca” lo sea realmente. A pesar de esto, los precios se ajustan al estándar de lo que costaría un artículo de lujo de segunda mano, sin ofrecer garantías sobre su origen. Esta falta de transparencia no solo es engañosa, sino que también desvirtúa la idea original de lo vintage como algo especial y con valor auténtico.
Mi Experiencia Personal: La “Curaduría” de Juan Pérez
La primera vez que intenté vender ropa en Juan Pérez fui con pocas expectativas, pero me sorprendió lo fácil que fue dejar cosas. No hubo preguntas, no hubo filtros. Mientras la prenda estuviera en buen estado, la aceptaban. Lo mismo le pasó a mi familia cuando llevó ropa: no importaba si era verdaderamente vintage, de marca, algo trucho sin etiqueta de Once o incluso piezas de Shein. Todo entraba en la misma categoría.
Esa supuesta curaduría, que uno espera cuando escucha de este lugar, parecía más bien una cuestión de cantidad que de calidad. Y sin embargo, el precio final al que se vendían esas prendas sugería todo lo contrario.

Las Opiniones de los Clientes: El Silencio Ante las Críticas
No soy la única que lo notó. Alcanzan unos minutos mirando las reseñas públicas del local para ver que varias personas con conocimiento en moda detectan prendas que se venden como originales cuando claramente no lo son. Marcas falsas con precios reales. La respuesta del local ante estas críticas es el silencio. No hay devoluciones, no hay aclaraciones, no hay diálogo.
La Estética Superficial: Un Lugar para Fotos, No para Compras
Gran parte del encanto que venden estos locales tiene que ver con lo visual. La decoración, la música, los percheros de colores, los espejos con marcos dorados. Todo está diseñado para que parezca un lugar especial, como si estuvieras entrando a una cápsula del tiempo donde cada prenda tiene una historia que contar. Pero esa historia muchas veces no existe.
Eso también explica por qué el público que más se ve en estas tiendas suele ser extranjero. Para el turista que pasea por Palermo, que quiere llevarse un recuerdo con estilo o sacarse una buena foto en un local de moda, la experiencia alcanza. Pero en el último tiempo, ni siquiera ellos parecen estar comprando tanto. Quizás por los precios, quizás porque el marketing de lo vintage empieza a mostrar sus costuras.
La Segunda Mano: Una Alternativa Exclusiva y No Sostenible
Lo que debería ser una opción accesible y sustentable para quienes vivimos en la ciudad termina funcionando como un lugar pensado para otros.
La segunda mano debería ser una opción real para quienes no pueden —o no quieren— pagar precios desorbitados por ropa nueva. Debería ser una forma de consumo más consciente, más justa, más honesta. Pero lo que pasa en lugares como Juan Pérez —y tantos otros que se suben al tren de lo “vintage” sin sustancia— es lo contrario. Se reproduce la misma lógica del lujo y la exclusividad, pero camuflada en percheros de madera reciclada.
El Acceso a la Ropa como una Experiencia Excluyente
Al final, no se trata solo de si una campera es o no de marca. Se trata de cómo el acceso a la ropa —algo tan básico como vestirnos— también puede convertirse en una experiencia excluyente. Y de cómo, en nombre del estilo, se invisibiliza la necesidad.
S. C. Brun
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